Historia entre partidas: Lepanto, un cantón que abre las puertas al ajedrez

Ordenando el tablero.

A eso de las 4 de la mañana de hoy en medio de alarmas se despertaban 24 pequeños ajedrecistas deseosos de emprender su viaje hasta las eliminatorias de Juegos Nacionales celebradas en Alajuela.

Para poder asistir a este gran evento tuvieron que realizar varias tareas, entre ellas rifas, bingos, venta de tamales y más, con el objetivo de obtener el dinero necesario para viajar.

El Concejo Municipal del Distrito de Lepanto les ayudó con la buseta y unos víveres para que pudieran hacerse uno de los tantos refrigerios del fin de semana en la ciudad.

Y hoy en medio de 567 niños, niñas y jóvenes, están ellos, quienes viajaron 5 horas para poder llegar a jugar la ronda de las 11 de la mañana.

“Al principio veníamos por agarrar volados y foguearnos, ahorita ya venimos formalmente, esperando clasificar” dijo el entrenador, LlamínNavarro Castillo, quién tiene 3 años de guiar junto a su esposa Sandra Torres, a casi 50 niños y niñas que conforman el equipo de ajedrecistas de Lepanto.

No todo es jaque mate.

“Hay que pulsearla para todo”, dice Navarro mientras observa a sus equipos jugar la ronda 1 del torneo. Él cuenta que en la comunidad antes era todo sólo fútbol, y que ahora poco a poco se han abierto las puertas al ajedrez.

“Hay que darle otra oportunidad a los niños y niñas”, concluye, y a su vez nos cuenta que el hospedaje de hoy, se da gracias a familiares y amigos de cada niño y niña, que los hospedan para poder jugar el torneo, además otro de los puntos difíciles es que todos deben costearse sus gastos alimenticios, “venimos tallados”, indica Navarro.

Blancas y negras.

En los alredores del gimnasio caminan dos niñas luciendo su uniforme azul, con las palabras “Lepanto” en la espalda.

Sus nombres: Valentina y María Alexa Aguilar, ambas primas de 10 y 11 años respectivamente.

Hoy en primera ronda tuvieron que enfrentarse en eltablero, donde María Alexa se llevó el punto ganador.

Las niñas Aguilar cuentan que les gusta el ajedrez porque las obliga a pensar y que conocieron este deporte gracias a su maestro Llamín Navarro.

Cuentan que en la escuela no pueden jugar porque está en construcción y no hay espacios, que asisten a entrenar entre 1 o 2 veces al mes con Navarro y Torres.

Y así, con esas palabras dicen adiós, mientras continúan su camino hacia la ronda 2 que las espera con nuevas rivales.