Chaperonas: amor materno en las delegaciones

Lilliam Gould es la chaperona de San José. Foto: Freddy Alemán.

Los 16 cantones participantes en ajedrez de los JDN 2018 cuentan con una mujer todo terreno pendiente de sus atletas desde las 4 a.m. hasta las 10 p.m.

En ajedrez podría decirse que detrás de toda delegación exitosa siempre hay una gran mujer, aquella encargada de hacer el rol de mamá de los jóvenes que sueñan con sumar preseas para su cantón en el medallero de la edición XXXVII de los Juegos Deportivos Nacionales (JDN).

Organizarles el itinerario, cuidar algunas de sus pertenecías, velar porque los atletas tengan una experiencia agradable en las Justas y en resumen ser los ojos de las madres que en casa confían que sus hijas están tan bien cuidadas como en sus hogares. Esas son las responsabilidades de las chaperonas de cada Comité Cantonal de Deportes y Recreación (CCDR).

“Son muchas cosas de las que uno tiene que estar pendiente. En mi caso mis dos hijas son parte del equipo, pero eso no quiere decir que uno solo esté pendiente de las mías, porque en realidad estoy acá para los que todas necesiten”, resumió la “mamá” de las josefinas, Lilliam Gould.

Manejar grupos conformado por niñas y preadolescentes de diversas edades siempre es un factor al que se le debe poner especial atención. “La buena comunicación y la confianza que uno genera en las chicas es vital, en el caso de las más pequeñas uno trata  quizás de estar más pendiente, mientras que las más grandes uno entiende que ya quieren su espacio y  busca respetárselo sin que se pierda el control grupal”, contó Lilliam, quién ya tiene seis años ejerciendo esta función.

La semana de trabajo de las chaperonas es extensa, inicia cada día a eso de las 4 a.m., cuando aún el sol no sale, pero ya arranca el “desfile” de jugadores de las 16 delegaciones que comienzan a hacer fila para bañarse. Posteriormente continúa con 8 horas de partidas de ajedrez; y aún falta organizarlas  para cenar e ir a dormir a las 10 p.m.

“Es prácticamente todo el día, asegurarse que todos coman a las horas establecidas, estar pendiente de alguna chica que quizás toma un medicamento, ayudarles con la merienda en las horas de juego y ya en la noche tiene también su particularidad porque no siempre todas quieren dormir a la misma hora, pero les toca”, resumió Jennifer Campos, chaperona actual de Goicoechea y quien también ha ejercido este papel con Cartago.

Jennifer Campos es la chaperona de Goicoechea. Foto: CCDR Goicoechea.

Esta madre recordó que asumió este rol hace 11 años porque su hija tenía apenas cuatro años y debía competir. “Mi hija era la más pequeña de todas, no alcanzaba ni el tubo para bañarse y eso fue que propició que yo me involucrara y le fui tomando mucho cariño a esta tarea”, añadió.

A diferencia de Lilliam y Jennifer, doña Lady Acuña hace este año sus primeros JDN como chaperona, está al cuido de 17 jugadoras.

“En lo personal trato de mantener al tanto a las mamás que se quedaron en casa, les envío fotos de las partidas o mensajes para contarles como les está yendo. La verdad es bonito, es una experiencia que estoy disfrutando mucho”, comentó Lady, quién se desempeña como chaperona de Curridabat.

“Como lo dicen las otras chaperonas uno tiene que estar al tanto de todo, que si llevan lapicero, agua, el gafete, abrigo hasta sombrilla estos días que ha estado lloviendo mucho. Es un corre, corre pero la verdad creo que todas coincidimos en que nos gustaría hacerlo cada año que nos lo permitan”, acotó.

Este viernes se efectuó la quinta y sexta ronda de la modalidad clásica de ajedrez, las chaperonas concluyeron sus asignaciones en zona de juego  de Liceo de Ciudad Colón cerca de las 7:30 p.m., pero se marcharon a las villas planificando la jornada de este sábado 7 de julio, día en que se definen las medallas tanto en individual como por equipos.

Freddy Alemán A. /Prensa FCA